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No obstante, creo que es necesario hacer una consideración antes de hablar de estos temas. Primero que nada porque en los tiempos que corren nos hayamos en una sociedad post-moderna en donde la verdad, en otras palabras, ha comenzado a ser relativa y no objetiva. Tanto así que escritos como estos, a mi criterio, deben poner de manifiesto esta consideración antes de tocar temas como estos.

En dicha sociedad en la que nos encontramos, y vuelvo a resaltar, con verdades relativas, hablar verdades objetivas muchas veces es peligroso. Pero hablando del lenguaje inclusivo cabe recalcar que muchas de las palabras utilizadas actualmente por los sectores proponentes , en su mayoría de los grupos minoritarios que la actual izquierda del siglo 21 los ha sabido tomar, ya han iniciado desde hace varios años una revolución cultural que abarca no solo las cuestiones de género, sino cuestiones sociales, políticas y del lenguaje propiamente.

Primero que nada es necesario aclarar qué es la inclusión. Si lo pudieramos definir en lo académico podríamos decir con certeza de que la inclusión es el acto mediante el cual podemos integrar a todos los individuos dentro de una sociedad en sus diferencias, sean estas culturales, físicas, religiosas, ideológicas, sociales, políticas, raciales, etc. en igualdad de derechos y obligaciones. Y desde luego el lenguaje como tal debe cumplir un rol inclusivo viéndolo desde una óptica gramatical en la que se no pueda segregar a la mujer ni al hombre.

Las palabras más comunes utilizadas actualmente por un cumulo importante de mujeres y varones que apoyan al feminismo radical son las siguientes:

Todes, cuerpa, niñes, sujetes, entre otros. En esto hay un problema primero que nada de comprensión en los sustantivos citados. La palabra “Todos” que incluye tanto a hombres como a mujeres es interpretado dentro de los grupos feministas como que dicha palabra solamente incluye a los hombres. La verdad es que gramaticalmente la “o” pluralizada incluye a ambos, solo que coincidentemente dicha letra al mismo tiempo es utilizada en el singular del género masculino y por ende no es correctamente interprerado.

Por Bryan Albariño / 22 Años. Paraguayo. Comunicando ideas de libertad, política y actualidad desde el corazón sudamericano.

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